Seguir caminando luego y oler tu ironía, tu mentira, preguntarle a las hojas ¿cómo?,¿cuándo?,¿porqué?, vivir desgarrada, tropezando, rompiendo y armando, poner cadenas y luego abrirlas, destruirlas, alegrándome de tu risa que es como agua que calma el cuerpo, la noche y el día; Caer de dolor, de calor, de no parar la lucha de tu infranqueable voz, de tus hermosas y suaves manos, de tu aroma, de tu peso, de tu agua mojándome, inundándome, en cada espacio, sin tiempo, sin temor con la dulzura más roja que se pueda pintar, con la boca más salvaje y loca que se pueda morder; Continuar el sendero sin ti será la aventura más agría, la más amarga, la más intensa, la más complaciente que sin ti estoy llena de ti.
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