Se tiró de nuevo en su cama, cerró los ojos y quiso no abrirlos nunca más. Entonces, fue cuando sintió entre las cobijas una hoja de papel que estaba arrugada, la tomó, la tinta estaba algo corrida, la leyó. Sangraba. Le sangró como nunca el corazón.
“Este tiempo contigo ha sido maravilloso, eres una buena persona y eso es algo que nunca voy a olvidar. Gracias por ser quien eres y fuiste conmigo, eres un ángel y te amo.
Te amo, pero me aburrí, creo que separarnos es lo más sano para los dos en este momento, todos tenemos un límite y yo, llegué al mío. Perdón.
Eres el amor de mi vida, la persona que siempre amaré.
Adiós”.
Miraba el techo y sentía que cada vez se hacía más alto, el colchón le absorbía y sus sábanas blancas habían sido manchadas por la sangre de su pie. Le dolían las palabras que leía, cada una era una aguja que se clavaba profundo en su ser. Leía y seguía sin entender.Finalmente encontró lo que había perdido: Su ausencia. La cama vacía, el clóset sin su ropa, la mañana sin sus besos, la noche sin su pasión, los chistes sin sentido, las risas descontroladas, las caricias que se brindan los amantes, los sueños compartidos, los abrazos sin motivo. Sangraba. Le sangraba la existencia.Deseó que todo fuera un sueño, si le amaba ¿por qué se había ido? Tomó del suelo un fragmento de vidrio y acarició con él su cuello. Sangraba. Fue la última vez que sangró.
“Este tiempo contigo ha sido maravilloso, eres una buena persona y eso es algo que nunca voy a olvidar. Gracias por ser quien eres y fuiste conmigo, eres un ángel y te amo.
Te amo, pero me aburrí, creo que separarnos es lo más sano para los dos en este momento, todos tenemos un límite y yo, llegué al mío. Perdón.
Eres el amor de mi vida, la persona que siempre amaré.
Adiós”.
Miraba el techo y sentía que cada vez se hacía más alto, el colchón le absorbía y sus sábanas blancas habían sido manchadas por la sangre de su pie. Le dolían las palabras que leía, cada una era una aguja que se clavaba profundo en su ser. Leía y seguía sin entender.Finalmente encontró lo que había perdido: Su ausencia. La cama vacía, el clóset sin su ropa, la mañana sin sus besos, la noche sin su pasión, los chistes sin sentido, las risas descontroladas, las caricias que se brindan los amantes, los sueños compartidos, los abrazos sin motivo. Sangraba. Le sangraba la existencia.Deseó que todo fuera un sueño, si le amaba ¿por qué se había ido? Tomó del suelo un fragmento de vidrio y acarició con él su cuello. Sangraba. Fue la última vez que sangró.
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