lunes, 10 de septiembre de 2012

De vicios conozco muchos, tuve algunos, pero el más fuerte fue una persona, todo empezó con una pregunta básica "¿puedo ir a tu casa?" Yo no sabía lo crucial que podría ser un sí. Probé por primera vez lo que eran las drogas, y por drogas me refiero a besos, porque así eran, envolventes, excitantes, suaves, llenos de palabras, falacias o no, pero eran palabras de amor. Tenían todo lo que podría te
ner un beso perfecto, ese día nos besamos durante tres años o más. La historia fue avanzando y creciendo como un cáncer, dañándonos y destruyéndonos, no tenía casi nada bueno. Hubo tantos líos de por medio, ni siquiera encontraba una rehabilitación eficaz, no había forma de salvarse. Pero a pesar de todo eso, más me gustaba. Más adictivo era. Estaba drogada con su olor, impregnada de sus besos, extasiada de coitos y abrumada de caricias. Un "sí" letal, me llevó al abismo de la desdicha, de la adicción, y finalmente de la desolación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario