domingo, 12 de marzo de 2017

Esa ansiedad por verlo. Esa descarga de adrenalina cuando me escribe. Ser feliz desde las 7 cuando nos veremos a las 9. Querer hablar con él cada segundo. Y la humedad en cada parte de mi cuerpo cuando lo tengo cerca. Tener ataques de amor repentinos.Pero más que todo querer regalarle cada una de mis letras y verlo sonreír. Son cosas que ya no siento, de las que me olvide de sentir. ¡NO SE ME CONFUNDAN! No lo digo en modo mártir. Soy una mujer bastante tranquila y vivo con el corazón contento.
No soy de corazon frio mucho menos de piedra, ni nada de esas metáforas que usamos las personas, para darle nombre a algo tan simple como las diferentes maneras de sentir, tengo el corazón dedicado a su funcionamiento original (mantenerme con vida) y la mente a pensar que haré con el producto del arduo trabajo del antes mencionado. Soy de corazón selectivo, bastante diría yo, y eso me hace feliz, ¡MUY FELIZ ! tengo claro, que si algo ha de ser para mi lo será (sin querer sonar de mente perezosa) se que el día que mi vida se vuelva a fijar en la de otro, no habrá excusa, ni mucho menos "peros" para permitirle a mi vida y a mi cuerpo volver a sentir por otro, por una vida que no sea la mía. Pero ahora soy yo, ahora me dedico a vivir de amor por mi (sin sonar narcisista). Momento de amarme le llamo yo.

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